SAGA BEVILACQUA Y CHAMORRO

Parte III

 

Bevilacqua y Chamorro 3

 

Parte 7 – LA MARCA DEL MERIDIANO

 

CRONOLOGÍA

           

               El guardia Juan Arnau vuelve a colaborar con el dúo que forman Rubén Bevilacqua y Virginia Chamorro aunque la juventud del guardia y su natural timidez se alían para otorgarle escaso protagonismo por el momento.

            Así, el muchacho adopta una actitud de respeto casi reverencial hacia el brigada y también se subordina sin el menor reparo a la sargento, rompiendo el silencio únicamente cuando uno de los dos le hace una pregunta directa y limitándose a cumplir –eso sí, de forma absolutamente profesional- cuantas tareas le encomiendan pero sin asumir iniciativas.

            Por otra parte, la novela parece reincidir en algunos temas ya vistos en “La reina sin espejo” (quinta entrega de la saga) pues, por razones del servicio, Vila se ve obligado a regresar a Cataluña, donde vivió una parte importante de su pasado profesional y personal, que irá desvelando de forma progresiva a sus compañeros y, de paso, al lector.

            En este punto se vuelve a analizar el estado de las relaciones entre la policía autonómica catalana, ya mucho más asentada, y los cuerpos de seguridad del Estado, que envidian de aquélla sus flamantes instalaciones, sus modernos vehículos y hasta sus uniformes.

            Donde antes sólo había pique entre distintos cuerpos policiales ahora se habla de coexistencia pacífica, de colaboración y hasta de coordinación, lo cual es una mala noticia para el crimen organizado.

            También es reincidente la obra en el sentido de haber logrado un reconocimiento en forma de premio: el Planeta.

            Hasta este momento, sólo la segunda entrega –“El alquimista impaciente”- podía presumir de otro tanto, al alzarse con el Premio Nadal de 2000. La cuestión es que entre ambas existe una estrecha relación que la crítica no ha podido dejar de observar.

            De hecho, ambas se articulan en torno a la corrupción y parecen constituir, junto a la última novela publicada hasta el momento y de la que hablaremos en unos momentos (“Los cuerpos extraños”), una auténtica trilogía encubierta sobre ese particular.

            En cuanto al prólogo de la novela, sirve al autor para hacer referencia a La Rioja, una comunidad no hollada todavía por Vila, personaje de quien Lorenzo Silva se sirve de forma habitual para magnificar los distintos parajes de nuestro país en una labor encomiable de difusión turística que, en mi caso, dio sus frutos

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con “La niebla y la doncella” y sus loas a las islas Canarias.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

            El brigada Bevilacqua recibe la misión de esclarecer el asesinato en La Rioja de Rafael Robles, un subteniente de la Guardia civil en la reserva.

            Robles fue el jefe y mentor de Vila durante sus primeros años en el cuerpo, mientras ambos estaban destinados en Cataluña, donde seguía residiendo la víctima hasta el momento de su asesinato.

            Los autores del crimen, por otra parte, parecen haberse ensañado brutalmente con su víctima antes de matarla, lo que parece indicar que se trata de algo personal.

            Pero, tras las diligencias preliminares y antes de trasladarse junto a Chamorro y Arnau a Barcelona, donde parece estar el origen de todo, Vila es puesto en contacto con un brigada de Asuntos Internos que le informa de la investigación que relaciona al fallecido Robles y a otros guardias con una trama de corrupción.

            La localización de una prostituta brasileña con la que la víctima mantenía una relación adúltera y la imprudente llamada de otro de los guardias corruptos abre el caso a otras posibilidades mientras Vila tiene que mantener el equilibrio entre la resentida viuda, con la que no tiene una buena relación, y los guardias civiles de la zona, que se sienten en el punto de mira.

 

PATERNALISMO Y CATALANISMO

 

            Lo primero que cabe señalar a la hora de analizar la historia es que la adjudicación de este caso a Bevilacqua denota, ya de entrada, una enorme confianza en él por parte de sus superiores. En especial del coronel Pereira, quien se arriesga en un caso con connotaciones de corrupción a depositarlo en las manos de alguien con una relación afectiva con la víctima.

            En cuanto a la actitud paternalista de Vila hacia sus subordinados no es asumida del mismo modo por estos, ya que mientras Arnau la acepta de buena gana, a Chamorro le molesta como cualquier otro tipo de condescendencia.

            Ninguno de los dos sospecha siquiera los fantasmas que esta nueva investigación desatará en un Vila cuyo pasado desconocen casi por completo, debido sobre todo a los esfuerzos del propio brigada para que así sea.

            Sin embargo, la naturaleza de esa misión hará aconsejable y casi imprescindible un sinceramiento de Bevilacqua con los suyos aunque ello le ponga en una tesitura difícil de la que sus relaciones con ambos puedan resentirse.

            Y es que Robles y Vila compartieron un pasado oscuro que Chamorro y Arnau ni siquiera intuyen y cuyas ramificaciones llegan hasta el momento actual, teniendo una incidencia directa en el brutal asesinato del antiguo subteniente.

            La novela nos devuelve a un Silva en buena forma, encontrando tramas interesantes y giros argumentales notables.

            En cuanto al contexto de fondo, Silva parece empeñarse de nuevo en su cruzada a favor de la glorificación de lo catalán que ya iniciara con la citada “La reina sin espejo”. Se trata de una postura muy respetable pero que, en algunos momentos, rechina un tanto, a fuer de ser tan obvio e insistente.

            Chamorro se nos muestra como una gaditana a la que directamente no le caen bien los catalanes, en tanto que Arnau es de Murcia y no tiene una opinión formada (o no la manifiesta) acerca de los oriundos del nordeste español, a pesar de los evidentes orígenes de su apellido.

            Por su parte, Vila tiene muy claro que en Cataluña pasó los mejores años de su vida (ignoro si a Silva, que también vivió allí durante varios años, le ocurre otro tanto) y su agradecimiento se traduce en una loa constante de lo catalán.

            Las playas de Barcelona (“en Madrid no tenemos mar”) son alabadas del mismo modo que el “incomprendido” carácter catalán, cuyo victimismo el autor (en labios de su protagonista literario) asume como propio.

            También la gastronomía de la zona es ensalzada sin ambages, destacando las “deliciosas calçotadas” (los calçots, una variedad de cebolletas especialmente cultivada para este propósito, se asan directamente sobre llamas de sarmientos y se comen con la mano, aderezados con una salsa especial, la salvitxada, similar a la salsa romesco) pero también –y aquí ya le empezaba a jorobar el tema a un servidor, ignorante todavía de lo que estaba por venir- la paella catalana “aunque la fama se la lleve Valencia”.

            En cuanto al título de la novela, tiene una evidente intención metafórica, ya que el trío protagonista atraviesa en su viaje de Madrid a Barcelona el invisible meridiano de Grenwich, que divide a España en dos partes.

 

Parte 8 – ANTES DE LOS 16 / 547 AMIGOS

 

CRONOLOGÍA

 

            Cronológicamente, estos dos relatos más o menos breves se sitúan entre la séptima novela –“La marca del meridiano”- y la novena –“Los cuerpos extraños”- cuya continuidad no se interrumpe por esta breve interrupción.

            En todo caso, le sirven al autor para retratar algunas zonas inéditas en su catálogo de viajes e incorporar a Asturias y Cádiz a ese mapa del imaginario de Bevilacqua.

            Arnau parece –ahora sí- incorporado de facto al dúo Vila-Chamorro y ya no desarrolla meramente labores de intendencia, ganando peso específico en las tramas.

            Éstas, por su parte, no son tan vacuas como los cuatro relatos agrupados en “Nadie es mejor que nadie” (cuarta entrega de la saga) aunque su brevedad redunda en un esquematismo argumental que les resta una gran parte de su potencial atractivo.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

Antes de los 16

 

            La quinceañera Sandra Soutullo aparece muerta al pie de un acantilado asturiano. Su cadáver presenta arañazos en los antebrazos y mordiscos en el hombro que denotan que, quien la despeñó, la odiaba profundamente.

            Vila y su equipo interrogan a su conocida enemiga Pandora Gómez y también evalúan la hipótesis de un depredador sexual al que hubiese podido conocer en la red.

 

547 amigos

 

            547 es el número de amigos virtuales de Nerissa, una niña de catorce años que aparece estrangulada en un área de descanso de la AP-6 en Segovia.

            La víctima era hispanobelga e hija de una acomodada familia residente en la madrileña Pozuelo.

            Sin embargo, cruzando los datos de las matrículas registradas por el peaje esa noche y las direcciones IP de los interlocutores de la niña, las pistas conducen al sur de la Península.

 

EN TORNO A LA ADOLESCENCIA, EL SEXO Y EL CRIMEN

 

            Paradójicamente, en estos dos relatos encontramos dos polos opuestos que hacen referencia a algunas de las mayores problemáticas de la adolescencia española actual.

            De un lado, niñas que son víctimas del acoso de otras niñas ante la indiferencia general (“nadie escucha”).

            De otro, niñas sexualmente precoces y con una inquietante capacidad para extorsionar a sus eventuales parejas sexuales.

            Con buen criterio, Silva no toma partido y se limita a exponer hechos, para que sean las pruebas quienes dicten las conclusiones del lector.

            Los simples títulos ya aluden, en el primer caso, a la minoría de edad de las víctimas y, en el segundo, a la vacuidad del término amistad cuando se aplica al mundo cibernético.

            Alguien que posee medio millar de amigos en la red puede ser la persona más impopular y solitaria del mundo, del mismo modo que una adolescente puede tener que lidiar con problemas de un calado demasiado profundo para salvarlos desde tamaña inexperiencia.

            En cualquier caso, sabido es que no gusto demasiado del género del relato breve pero, como mínimo, debo decir que estos dos son ostensiblemente superiores a los cuatro agrupados en la ya citada cuarta entrega de la saga aunque, como siempre, me quede la sensación de que la brevedad redunda en una necesaria superficialidad.

 

Parte 9 – LOS CUERPOS EXTRAÑOS

 

CRONOLOGÍA

 

            Como si los dos relatos que acabamos de ver no hubieran sido escritos, la acción de la novena parte de la saga parece situarse no mucho después de la de la octava.

            El trío (porque ya lo es) protagonista sigue ostentando su misma graduación y también se conservan más o menos iguales sus roles y sus interrelaciones personales.

            También sigue siendo Pereira coronel y Rebollo comandante pero el primero parece estar tremendamente cerca de los centros de toma de decisión política, con las perturbaciones que de ello pueden fácilmente deducirse.

            Vila se acerca a la cincuentena y Chamorro ya es cuarentona y ambos acusan el desgaste de la profesión, a sabiendas de que resulta ya poco probable que acaben dedicándose a otra cosa distinta.

            Pero los dos tienen también sobre sus respectivos hombros el peso de unas vidas sentimentalmente poco satisfactorias, lo que en ocasiones les hace refugiarse más de lo aconsejable en el trabajo tanto como el uno en el otro aunque, en este último caso, siempre sin traspasar cierta línea.

            En cuanto al marco espacial de la historia, le llega por fin el turno a la Comunidad Valenciana pero ese hecho, que un servidor acogió con entusiasmo al principio, acaba convirtiéndose en un arma de doble filo, como ahora veremos.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

            A Vila le cae un encargo delicado mientras celebra en Salamanca el cumpleaños de su madre.

            Karen Ortí Hansen, alcaldesa de un importante municipio costero de la provincia de Valencia, ha sido asesinada y su cuerpo semidesnudo tirado de cualquier manera junto a una playa.

            El brigada actuará constreñido por la orden de dar cuenta directa al coronel Pereira, puenteando en secreto al comandante Rebollo y será presionado por las fuerzas vivas de la política española y valenciana, encabezadas por el diputado autonómico Arturo Grau.

            El origen danés de la víctima y su promiscuidad bisexual, con al menos un amante conocido de cada sexo, contribuirá a añadir confusión a una investigación ya complicada de por sí.

            Paralelamente, Vila tendrá que lidiar con el bajo momento emocional de Chamorro y con su propia vida sentimental, actualmente ligada a la de una veterana jueza a la que le une una relación cómodamente cálida pero que comienza a complicarse.

 

DE LA ILUSIÓN AL DESENCANTO

 

            El encabezado de este apartado no alude a Rubén Bevilacqua.

            Ni siquiera a Lorenzo Silva.

            Habla tan sólo de mí.

            De la ilusión que me hizo constatar, en las primeras páginas de esta novela, que la acción de la misma iba a transcurrir en mi tierra –la Comunidad Valenciana- y, concretamente, en “una ciudad de tamaño medio” de la provincia de Valencia.

            Como bien sabe el lector de este blog, en él son continuas las referencias cruzadas que aúnan cine, literatura y viajes y, en ese sentido, no me abstuve, en los análisis de las seis primeras entregas de esta saga, de referirme a los distintos paisajes de nuestro país que iban sirviendo de marcos de referencia narrativa.

            Así, en la inicial “El lejano país de los estanques”, Silva glosaba las virtudes de las playas baleares (incluyendo las nudistas), en la laureada “El alquimista impaciente” destacaba la pureza de los paisajes alcarreños, en “La niebla y la doncella” nos descubría a algunos las bellezas canarias (al punto de provocar el primero de mis dos viajes a Tenerife) y en “La reina sin espejo” se deshacía en elogios hacia todo lo catalán.

            Tampoco salía malparada Madrid, por debajo de los terribles sucesos que a veces acaecen en sus calles, tanto en la ficción novelada de Silva como en la dura realidad. Baste recordar para ello secuencias como las ambientadas en las agradables mañanas de domingo en el Retiro que permanecen en el imaginario colectivo tras leer las novelas de Bevilacqua.

            Por tanto, no esperaba menos este modesto admirador de la saga de la nueva entrega de las aventuras de Vila y Chamorro; alguna crítica y algún elogio referidos a mi bienamada tierra valenciana.

            Pues no.

            Nada más lejos de la realidad.

            Y es que Silva, por primera y única vez en toda la saga y usando una vez más al brigada Bevilacqua como su alter ego, se despacha en la novela con una sequedad y una aspereza manifiestas hacia todo lo valenciano que no ha podido por menos que sorprenderme, amén de producirme una notoria decepción.

            Sin el menor atisbo de simpatía, el autor elude todo comentario amable acerca de las bondades geográficas, arquitectónicas, ambientales, humanas e incluso gastronómicas de la Comunidad Valenciana para centrarse únicamente en aquello que, siendo negativo y poco grato, no creo achacable en exclusiva a esta comunidad:

            - la corrupción política

            - la especulación inmobiliaria

            - el expolio de las costas

            - las conexiones con el crimen organizado

            De la costa, amén de significar que disponemos de litoral y que la urbanización incontrolada y especulativa ha dado buena cuenta de él, no se vierte ni una palabra más. Al parecer, nuestras playas no gozan de especial mérito.

            Sobre la gastronomía, si ya me produjo cierta desazón la frase de Vila en “La marca del meridiano”, en la que el brigada ponía por las nubes la paella catalana “aunque la fama se la lleve Valencia”, una forma muy sutil de ningunear no sólo a la paella valenciana sino también a la pléyade de inmejorables platos arroceros de la Comunidad Valenciana –el arroz al horno, el arroz “abanda”, el arroz “del senyoret”, el arroz con costra y un largo etcétera- consiste en hacer deambular a Bevilacqua y su equipo por una serie de baretos de medio pelo donde, en el mejor de los casos, la comida es digerible y no les causa ninguna intoxicación.

            Ignoro si la idea era dar a entender que ese es el tipo de local que predomina en nuestra costa. Por no hablar de la denominación de origen de la paella. Supongo que a los asturianos no les haría mayor ilusión oír hablar de la fabada gallega antepuesta a la suya, por ejemplo, pero ésta es otra cuestión.

            Para redondear este retrato desprovisto de la menor concesión hacia Valencia y lo valenciano, Vila se despacha, a su paso por la capital de la Comunidad, con una serie de comentarios inequívocamente despectivos hacia la Ciudad de las Artes y las Ciencias, de la que muchos valencianos nos sentimos orgullosos con independencia de su coste excesivo.

http://rincondesinuhe.com/homepage-2/205-valencia-5

            De hecho, la opinión que le merece queda metafóricamente sintetizada en el título de la novela: “Los cuerpos extraños”.

            No critico a Silva por no compartir mi amor por Valencia ni por diferir en mi apreciación de lo que considero son virtudes patentes de mi tierra pero sí le afeo su notoria falta de afecto al referirse a la Comunidad Valenciana.

            Y sobre todo le echo en cara el flagrante agravio comparativo que supone este tratamiento respecto al observado en todas y cada una de sus obras anteriores al referirse a las diferentes zonas de España.

            Tanto es así que sólo apelando a mi observancia de cierta norma que me autoimpongo, consistente en separar radicalmente a las obras de sus autores, me veo capaz de seguir leyendo las obras de este autor.

            Debo reconocer también que un tratamiento tan sesgado menoscaba mi valoración de la novela, que por otra parte se deja leer sin mayor sobresalto pero tampoco aporta ninguna relevancia a la saga, como si Silva se hubiera dejado llevar un poco por el acomodamiento.

            Quizás el autor debería haber esperado un poco a escribir la siguiente entrega hasta tener una historia de mayor empaque que contar. O tal vez debería haber antepuesto el argumento a sus propias fobias personales, cosa que obviamente no hace.

            Así, los tres guardias civiles deambulan con más pena que gloria por una serie de lugares comunes ya visitados previamente en la saga (la injerencia de los políticos como en “La niebla y la doncella”, la búsqueda del equilibrio con la policía del lugar como en “La reina sin espejo”) aunque se haga más hincapié que de costumbre en la obsesión del brigada por dejar clara su independencia sobre todo política.

            Del mismo modo, Silva no afirma en ningún momento de forma directa que la alcaldesa asesinada pertenezca al PP o al PSOE, los dos únicos partidos mayoritarios a los que puede estar adscrita.

            Ello elimina la molestia de tener que posicionarse aunque una lectura detenida deja claro quién es gobierno y quién oposición, sin que a decir verdad ninguna de las dos opciones salga mejor parada que la otra. Las dos van bien servidas en la merecida crítica que reciben en la novela.

            Por lo demás, los diálogos siguen siendo lo mejor de la obra, por encima incluso del tratamiento de la intriga y ello a pesar de ciertos excesos filosóficos de Vila, a los que, por otra parte, ya deberíamos estar más que acostumbrados.

 

UNA POLÉMICA FINAL

 

            Con total independencia de lo apuntado y en una polémica con la que no tengo relación alguna, me gustaría comentar que el escritor pacense Manuel Bárcenas ha denunciado “Los cuerpos extraños” como un plagio en toda regla de su propia obra “Brick y el olivo 33”.

            Para ilustrar lo que considera una copia de su novela, Bárcenas ha realizado un análisis más que exhaustivo que puede leerse en internet y en el que disecciona capítulo a capítulo la novela de Lorenzo Silva comparándola con la suya.

http://www.redescritoresespa.com/c/contactos.htm

            Sólo puedo decir que la acumulación de coincidencias significativas entre ambas obras es, sencillamente abrumadora.

            Huelga decir que no me considero legitimado para tratar personalmente esta cuestión pues para ello hay tribunales que dirimen las cuestiones relativas a los derechos de autor aunque ignoro si Bárcenas ha llegado tan lejos en su reclamación.

            Ahora bien, para quienes consideren la mera mención de esta polémica como una suerte de revancha personal por mi parte, ante lo que considero un trato vejatorio para mi tierra en la última novela de Silva, debo reconocer que dicho razonamiento no carecería de lógica aunque no responde a la realidad.

 

 

SAGA BEVILACQUA Y CHAMORRO - Parte I:

http://rincondesinuhe.com/homepage/60-saga-bevilacqua-y-chamorro-parte-i

SAGA BEVILACQUA Y CHAMORRO - Parte II:

http://rincondesinuhe.com/homepage/61-saga-bevilacqua-y-chamorro-parte-ii

 

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