HYPERION

La obra maestra de un genio

 

 

Hyperion

 

 

DAN SIMMONS

 

Simmons es uno de los escritores con más talento que jamás haya cultivado el género fantástico o la ciencia-ficción y, sin duda, entre sus coetáneos sólo Tim Powers o George R. R. Martin se le pueden comparar.

Estadounidense nacido en Peonia, Illinois, en 1948, su biografía oficial y accesible a todo el mundo indica que se graduó en Literatura Inglesa en el Wabash College en 1970 y, un año después, consiguió un Máster en Educación en la Universidad Washington de San Luis (Missouri).

Durante casi dos décadas ejerció la docencia como profesor de Literatura y Redacción y también fue director de programas de enseñanza para jóvenes superdotados, redactando incluso métodos de enseñanza especializados.

El éxito de su primer relato corto, cuando contaba 34 años, le animó a dedicarse más en serio a la literatura, abandonando cualquier otra actividad cinco años más tarde.

En su bibliografía destacan las novelas fantásticas o de ciencia-ficción pero no han sido los únicos géneros cultivados por Simmons, quien también gusta del terror, a veces en interesante combinación con sus dos especialidades preferidas.

Es, sin embargo, en el campo de la ciencia-ficción donde ha cosechado sus mayores éxitos; entre ellos, el Premio Mundial de Fantasía de 1986 por “Song of Kali” y el de 1990 por “Carrion Comfort”; el Grand Prix de l’Imaginaire de 1996 por “Le Grand Amant” (en la categoría de Cuento Extranjero); o el Premio Hugo a la Mejor Novela de 1990, precisamente por “Hyperion”.

Esta novela que hoy nos ocupa también se hizo acreedora al Premio Locus de ese mismo 1990, tal como acontecería un año después con su continuación, “La caída de Hyperion”, que en realidad es la segunda mitad de un mismo libro.

El ascenso de Endymion” e “Ilión” supondrían a Simmons sus Premios Locus tres y cuatro en 1998 y 2004, respectivamente.

El escritor estadounidense se alzaría también en cuatro ocasiones con el prestigioso Premio Bram Stoker a la Mejor Novela, dedicado al subgénero del horror-ficción por “Los vampiros de la noche” (1989). “Summer of night” (1991). “Children of the night” (1992) y “El Terror” (2007).

De todos los títulos mencionados y, dejando al margen “Los Cantos de Hyperion”, que integran “Hyperion”, “La caída de Hyperion”, “Endymion” y “El ascenso de Endymion”, destacaría dos novelas por encima del resto.

Los vampiros de la mente” presenta a tres amigos ya ancianos -Melanie, Nina y Willi-, que comparten un poder que ellos denominan “la aptitud” y que les permite introducirse en las mentes de otras personas para “usarlas”. Cada cierto tiempo, los tres se reúnen para “jugar” y dar cuenta de sus crímenes respectivos pero, tras uno de dichos encuentros, Willi muere en un accidente de avión y, a renglón seguido, Nina intenta matar a Melanie.

Historia imprevisible hasta su desenlace, cuenta con buenas dosis de acción, mucho suspense y hasta un sorprendente erotismo descarnado.

El Terror”, en cambio, es una epopeya sobre las grandes expediciones polares, que interactúa con el género fantástico, dando lugar a una novela extraña pero sugerente pese a su considerable extensión.

La historia se articula en torno a dos barcos de la Armada británica, el HMS Erebus y el HMS Terror, que en 1847 navegan bajo el mando de sir John Franklin en busca del paso del Noroeste hasta que quedan atrapados en el hielo del Ártico.

Mientras esperan un deshielo que se demora, las provisiones se terminan, las enfermedades se extienden y hasta aparecen indefinidas amenazas sobrenaturales que se alían con las desgracias de los expedicionarios.

Pero vayamos, sin más dilación, a la novela que hoy nos ocupa y que, como comentaba, está formada en realidad por dos libros, debido sobre todo a su extensa duración y a la densidad de sus historias.

 

HYPERION – LÍNEA ARGUMENTAL

 

La Red de Mundos comprende un sinfín de planetas habitados por los seres humanos, dispersos por el Universo tras abandonar la moribunda Tierra.

Aunque asesorada por el TecnoNúcleo, formado por las Inteligencias Artificiales autoconscientes, dicha Red está dirigida por la llamada Hegemonía del Hombre, cuya cabeza visible es Meina Gladstone, que ostenta el cargo de FEM (Funcionaria Ejecutiva Máxima).

Estamos en el siglo XXVIII y la guerra parece inminente entre la propia Red de Mundos y los enjambres éxters, formados por aquellos descendientes de los seres humanos que han crecido al margen de la Hegemonía, sin someterse a su relativa dictadura y tampoco a los dictados de las inteligencias artificiales.

En lugar de transformar a su medida los planetas que iban colonizando, como ha hecho la Hegemonía (mediante un proceso de Terraformación), los éxters han recurrido a la genética para adaptar sus propios cuerpos y los de sus descendientes a las circunstancias cambiantes de cada hábitat.

En este contexto, un Cónsul recibirá la llamada de Gladstone, que le requiere para que forme parte de la última peregrinación a las Tumbas de Tiempo.

Éstas se encuentran en el planeta Hyperion, que no forma parte de la Red de Mundos, y han sido enviadas desde el futuro aunque se desconoce tanto la autoría de dicho envío como sus intenciones.

Lo único cierto es que la Iglesia de la Expiación Final venera al ser que presuntamente habita las Tumbas: el Alcaudón, un imposible engendro metálico que parece tener una base orgánica y que está erizado de filos y púas letales.

Dado que no emite sonido alguno, su única forma de comunicarse es la muerte que administra y el dolor que procura a quienes acuden a las Tumbas, lo que provoca que también sea conocido como el Señor del Dolor.

La leyenda sostiene que sus víctimas permanecen clavadas a un Árbol de Espinas, condenados a una eternidad de agonía. Algo que considera justo la jerarquía de la Iglesia de la Expiación Final (más conocida, para su disgusto, como “Iglesia del Alcaudón”) pues pretenden que la Humanidad ha de pagar por sus muchos y abominables crímenes.

Entre ellos los que les han llevado a aniquilar cualquier otra forma de vida sospechosa de ser inteligente, además de haber arrasado su propio planeta de origen –la Tierra-, viéndose así arrastrados a una Hégira por el Universo.

Es la propia Iglesia del Alcaudón la que conforma las listas de viajeros que visitan cada cierto tiempo las Tumbas, a sabiendas de que sólo uno de los peregrinos alcanzará a ver cumplido su deseo, en tanto que los otros perecerán de forma brutal.

En este momento en que la guerra comienza, el planeta Hyperion parece estar en el centro de la disputa que enfrenta a las dos facciones, razón por la cual se ha dispuesto que una última peregrinación con siete miembros intente llegar hasta el Alcaudón pues parece crucial que así sea en el momento en que las Tumbas van a ser abiertas.

 

LOS PEREGRINOS

 

A bordo de la nave arbórea Ygdrassill, capitaneada por el templario Het Masteen, viajarán también hacia Hyperion:

- Lenar Hoyt, un sacerdote católico cuya historia está relacionada con la de otro sacerdote, el padre Paul Duré, desterrado a Hyperion.

- Fedmahn Kassad, coronel del brazo armado de la Hegemonía, de ascendencia palestina y una sólida formación militar.

- Martin Silenus, un poeta con varios cientos de años de edad, tan cínico como insolente y vicioso.

- Sol Weintraub, un profesor judío que viaja con un bebé a cuestas.

- Brawne Lamia, una detective privado embarazada de un cíbrido: una réplica, creada por el TecnoNúcleo, del poeta inglés John Keats.

- El propio cónsul, diplomático de la Hegemonía y antiguo gobernador de Hyperion.

Comoquiera que el grupo decidirá –por mayoría, que no por unanimidad- que puede ser beneficioso para todos compartir sus respectivas historias, que al fin y al cabo les han conducido hasta ese momento, sabremos mucho más de ellos cuando dichas historias sean narradas.

 

LA HISTORIA DE HOYT (Y DE DURÉ)

 

El padre Lenar Hoyt inicia las historias relatando la de Paul Duré. Exiliado de la casi extinta Iglesia Católica, bajo la acusación de herejía, el sacerdote recorrerá Hyperion en busca de los bikura, una misteriosa raza que vive apartada de todos y escondida más allá de los bosques flamígeros.

Dará con ellos, comprobando que son seres alienados, que prácticamente no hablan y parecen carecer de raciocinio y de sexualidad.

Cuando decide seguirlos, los verá adorar una serie de cruciformes y será entonces cuando vea cara a cara al espeluznante Alcaudón.

Poco después, uno de dichos cruciformes le será incrustado en el pecho, de modo que quedará prisionero en la aldea pues el dolor se hace insoportable si intenta alejarse de allí.

Optará entonces por crucificarse a un árbol flamígero pero cada vez que muere, el cruciforme le resucita, de modo que arrastrará casi una década de permanente agonía hasta que es encontrado por su colega Lenar Hoyt,

El cónsul descubrirá que Hoyt, que soporta terribles dolores, acarrea no sólo su propio cruciforme sino también el de Duré. De ahí que ansíe volver al planeta donde se originaron sus desgracias para darles fin de un modo u otro.

 

LA HISTORIA DE KASSAD

 

Nacido en el seno de una pobre familia palestina, Fedmahn encontrará su destino en el ejército.

Durante uno de sus combates simulados, que se ambienta en la Edad Media, el soldado encuentra a una misteriosa joven que le ayuda a matar a un poderoso enemigo. Ambos acabarán haciendo el amor en el mismo lugar de la batalla.

A lo largo de los años siguientes los dos coincidirán en otros muchos escenarios bélicos correspondientes a las más diversas épocas y contextos, convirtiéndose en amantes aunque sigan siendo completos desconocidos el uno para el otro.

Sólo cuando Kassad aterriza en Hyperion, tras escapar de una nave-hospital que los éxters atacan por error, encontrará de nuevo a la chica y ésta le revelará su nombre: Moneta.

Mientras están juntos en las Tumbas de Tiempo aparecerá el Alcaudón, pero éste no les ataca, mostrándoles únicamente su capacidad para moverse a través del tiempo.

Sin embargo, la propia Moneta parece convertirse en el monstruo tras hacer nuevamente el amor con Kassad, que acaba por perder el sentido, siendo más tarde rescatado.

Determinar si debe amarla o matarla será la razón del coronel para formar parte de la peregrinación.

 

LA HISTORIA DE SILENUS

 

Miembro de una rica familia terrestre que acabará arruinada, la madre de Martin lo envía lejos, a bordo de una nave en la que permanecerá en hibernación mientras el tiempo pasa para los demás y no para él.

Sin embargo, durante el viaje sufrirá graves lesiones cerebrales que afectarán al área del lenguaje, conservando úniamente algunos vocablos obscenos por todo vocabulario.

La Vieja Tierra ha muerto y a ella dedicará su innato talento Silenus cuando recupera al fin el habla, escribiendo un libro de poemas que titulará “Tierra Moribunda”.

El furibundo e inesperado éxito del libro, distribuido masivamente por la Esfera de Datos, le granjerará fortuna y placeres pero no tendrá continuidad.

Sus poemas serán entonces prostituidos y convertidos en vergonzantes culebrones hasta que Martin decide mudarse a la “Ciudad de los Poetas”, auspiciada en el planeta Hyperion por Triste Rey Billy.

En este lugar recuperará su Musa pero ésta resultará ser nada menos que el Alcaudón, con sus atroces y espeluznantes crímenes.

No obstante, Silenus necesita volver a Hyperion para recuperar una inspiración que no le ha acompañado tras su marcha y de la que precisa para terminar sus “Cantos de Hyperion”, la que espera que sea la mayor obra de su vida.

 

LA HISTORIA DE SOL WEINTRUB

 

Modesto profesor en un modesto planeta, los trabajos de Weintrub son, sin embargo, más apreciados por la comunidad científica de lo que él mismo piensa.

Sin embargo, logrará la celebridad debido a una desgracia: la acontecida a su bella hija Rachel, una arqueóloga que viajará a Hyperion desoyendo sus consejos.

En compañía de su novio y de otros colegas, Rachel penetra en las Tumbas de Tiempo y allí contrae una insólita enfermedad bautizada como “el Mal de Merlín”, que la lleva a rejuvenecer día a día en vez de envejecer.

Cada día al despertar, Rachel ha olvidado un día de su vida y sigue volviendo hacia atrás en busca de una muerte que alcanzará como bebé.

Este doloroso trance unirá a sus sufridos padres pero, cuando la esposa de Weintrub muera en un absurdo accidente, el profesor decidirá llevar a la pequeña Rachel a Hyperion para enfrentarse al Alcaudón.

 

LA HISTORIA DE BRAWNE LAMIA

 

La detective privado quedará prendada de la belleza de un cliente que resulta ser un cíbrido (híbrido entre humano e inteligencia artificial) recreación del poeta terrestre John Keats, cuya vida parece estar amenazada.

Siguiendo a su nuevo cliente, Brawne comprobará que hay alguien más que le sigue a todas partes, por lo que atrapará al perseguidor, que resulta ser también un cíbrido.

Unos asesinos supuestamente contratados por la Iglesia de la Expiación Final intentarán matar a Brawne y a John, convertidos ya en pareja pero los seguidores del Alcaudón rechazarán la acusación: ellos contrataron al perseguidor de John pero no a los hombres que intentan matarlo.

De hecho, la réplica de Keats habría solicitado su participación en la última peregrinación a Hyperion para luego renunciar a ello en un período de tiempo que ha sido borrado de la memoria del cíbrido.

En compañía de un ciberfan, la pareja viajará al TecnoNúcleo, donde descubren la guerra latente entre sus diversas facciones, alguna de las cuales pretende exterminar a la Humanidad.

Poco después serán atacados mientras intentan alcanzar el Templo del Alcaudón en el planeta natal de Brawne: Lusus.

John muere durante el ataque pero no la detective, que está embarazada de él y decide ocupar su lugar en la peregrinación.

 

LA HISTORIA DEL CÓNSUL

 

La última historia –no llegaremos a conocer la de Het Masteen pues el templario desaparecerá antes de poder contarla- remite, como la primera, a la de una tercera persona: en este caso Merin Aspic, el abuelo del propio cónsul.

Navegante estelar, llegó al planeta Alianza-Maui antes de que se construyera el teleyector que lo uniría al resto de la Red de Mundos.

Allí descubriría una fuerte oposición a dicha unión y también conocería al amor de su vida: la excepcional Siri.

Cada vez que Merin regresaba a Alianza-Maui en lo que para él sólo suponían unos meses de separación, su amada era considerablemente mayor hasta que llegó a convertirse en una anciana, lo que no enfriaría el amor que los dos sentían el uno por el otro.

Tras la muerte de Siri, ésta confesará a su amado en un diario electrónico que ha organizado una rebelión que evite la destrucción de la forma de vida de su planeta. De hecho, se producirá una explosión cuando se intenta activar por primera vez el teleyector.

Merin se une a los rebeldes por amor a la desaparecida Siri mientras su hijo (y padre del cónsul) opta, en cambio, por la Hegemonía.

Sería el propio Merin quien impida a su nieto intervenir en la lucha, potenciando su carrera política mientras FUERZA aniquila la resistencia en Alianza-Maui.

Fiel en su corazón al legado de sus abuelos, el Cónsul traicionará tanto a la Hegemonía como a los éxters, abriendo por su cuenta las Tumbas del Tiempo. Una acción cuyas consecuencias serán imprevisibles.

 

UNA DISTOPÍA ATERRADORA

 

La novela recibe su nombre del poema épico inacabado “Hyperion” (1818), de John Keats, y contiene numerosas referencias a su obra, siendo un homenaje en toda regla al escritor inglés, del que sus cíbridos rememorarán su vida, su muerte (de tuberculosis, en plena Piazza di Spagna romana) y sus poemas.

Por otra parte, todo en el escenario central de la novela –el misterioso Hyperion- remite a Keats, que da nombre incluso a sus ciudades.

Siguiendo una estructura narrativa similar a la de “Los cuentos de Canterbury”, de Geoffrey Chaucer, Simmons presenta un futuro en el que la humanidad ha colonizado cientos de planetas.

A través de los teleyectores, los humanos se teletransportan entre los diversos mundos y también pueden realizar viajes espaciales a velocidades superlumínicas.

Sin embargo, las diferencias socioeconómicas son más abismales que nunca y también se observa un sistema político supranacional que preserva la paz –al menos hasta que estalla la guerra con los éxters- pero al precio de suprimir cualquier sueño de libertad o de expresión nacionalista.

Los teleyectores conectan los planetas, sí, pero ello sirve sobre todo para que los multimillonarios de la galaxia lo colonicen todo, arrasando con los ecosistemas de los distintos mundos y finiquitando sus tradiciones.

Los ejércitos de FUERZA velan por la paz y el orden pero también aplastan sin contemplaciones cualquier intento de discrepancia por mínima que éste sea.

Después de destruir la propia Tierra, los seres humanos han aniquilado en su enorme expansión a todas las formas de vida inteligentes o sospechosas de albergar inteligencia pero, en cambio, han otorgado a las inteligencias artificiales un poder que amenaza al de la propia Humanidad.

Contra esto, los éxters defienden una evolución diferente, respetuosa con las diferencias hasta el punto de preferir adaptarse genéticamente a aquellas circunstancias y contextos que van encontrando en la galaxia.

No desean someterse al poder absoluto de la Hegemonía (un nombre más que idóneo para lo que designa) ni tampoco depender de las inteligencias artificiales, de quienes desconfían, sobre todo porque es sabido que una corriente de entre ellas aboga por quitar de en medio a los seres humanos.

Uno de los principales atractivos de la novela, al margen de su ya comentada estructura, que va insertando en la acción presente las historias de cada protagonista, es el enorme contraste entre los mundos de los que cada uno de ellos procede.

Al mismo tiempo, el tono de cada uno de dichos relatos es curiosamente diferente, alternándose las historias terroríficas con las bélicas, el erotismo con las historias futuristas, los dramas con la novela negra incluso.

La novela no es autoconclusiva y, de hecho, dejará a los protagonistas a las puertas de las Tumbas de Tiempo y a la galaxia en plena contienda bélica, con una absoluta incertidumbre en cuanto a los resultados de la peregrinación y de la propia guerra.

Se hace preciso leer la continuación para concluir la historia, que se retoma en el mismo punto en que termina la de “Hyperion”.

Sí se le dará conclusión al finalizar la segunda parte aunque la saga continúe con otras dos novelas cuya acción comienza un tiempo después.

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