SAGA HARRY BOSCH

Parte II

 

Saga Harry Bosch 2

 

Tras las primeras cuatro entregas, la saga “Harry Bosch” seguía gozando de una excelente salud literaria, como demostrarían los tres títulos siguientes.

Sujeta, como cualquier otra, a los lógicos altibajos, el nivel medio de la serie seguiría observando un nivel considerablemente alto que no hacía prever ningún declive, al menos a corto plazo. Algo muy de agradecer por cuanto no se había alcanzado siquiera el ecuador de la misma.

 

Parte 5 – PASAJE AL PARAÍSO

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

Bosch ha vuelto al fin a Homicidios, reclamado por la teniente Grace Billets, que lo considera fundamental para remontar la paupérrima estadística de crímenes resueltos por el departamento.

Su primer caso será la aparición de un cadáver en el maletero de un Rolls Royce alquilado.

La víctima resulta ser Tony Aliso, un adinerado productor de cine que, sin embargo, sólo realizaba mediocridades lindando con el porno.

Tras interrogar a Verónica, la viuda del fallecido, Harry seguirá la pista hasta Las Vegas, de donde Aliso acaba de regresar como siempre que empezaba a torcérsele la suerte en el juego.

Después de entrevistar a los crupieres que le atendieron en el Mirage durante su última noche de juego y mientras mira las cintas de seguridad en las que aparece Tony, el detective descubrirá una cara conocida entre el resto de jugadores: nada menos que Eleanor Wish.

La ex agente del FBI, con la que Bosch mantuvo una relación sentimental antes de enviarla a la cárcel, parece haberse convertido en una jugadora profesional de póker.

La existencia de una joven rubia con la que solía verse al productor y que ha grabado una llamada en su contestador automático y la constatación de que Aliso estaba blanqueando dinero con sus películas, declarando inversiones de entre un millón y millón y medio por cada una cuando claramente no se habían gastado en ellas ni doscientos mil dólares, llevará la investigación a otra dimensión.

Lo más inquietante es saber que la división de Crimen Organizado no ha querido implicarse oficialmente en la investigación aunque es evidente que la vigila, lo que llevará a los policías, teniente Billets incluida, a concluir que todo parece señalar a la Mafia.

Utilizando sus influencias, Harry llegará hasta Eleanor, quien le confirmará que conocía superficialmente a Tony aunque no se mostrará precisamente contenta de volver a ver al detective, lo que no disuadirá a Bosch de volver a acercarse a ella.

Mientras, sus pesquisas sobre la rubia que acompañaba a Aliso le conducirán hasta un tugurio llamado “Dolly’s”, donde interrogará a una de las chicas hasta que ésta se asuste y Harry sea conducido al despacho del director, un tipo rubio y musculoso llamado Lucky, que ordenará a su matón que le golpee, antes de descubrir que Bosch es policía.

 

LA ACCIÓN MÁS TREPIDANTE

 

Esta trepidante entrega, en absoluto exenta de sorpresas, nos muestra al detective Harry Bosch en un nuevo escenario.

En este caso, el escenario físico será Las Vegas y el entorno de la trama la mismísima Mafia.

El mundo de los casinos, de los grandes hoteles y de los garitos de striptease se entrelazará con el peligroso submundo del hampa gangsteril, donde todas las voluntades son comprables y donde ninguna vida está segura, se esté o no dentro de la ley.

Esa capacidad de reinventarse, de adentrarse en distintos ámbitos que eviten la mera repetición de ambientes constituye, de hecho, uno de los mayores atractivos de la saga.

Como también la evolución emocional del personaje de Bosch, cuyos vaivenes amorosos no excluyen, como aquí se verá, la posibilidad de retomar relaciones anteriores.

Precisamente Elanor Wish había sido la primera mujer relevante en la vida del detective desde que ésta adquirió dimensión literaria. Ocurría esto en “El eco negro”, la primera de las entregas de la serie, en la que el FBI ponía a la agente Wish junto a Bosch para investigar un crimen con implicaciones federales.

La relación que se establecía entre ambos alcanzaría altas cotas de implicación emocional pero, pese a ello, no saldría indemne de la resolución del caso, que dejaría a cada uno a un lado distinto de la línea roja.

El reencuentro entre ambos tendrá el sabor de los grandes amores del cine negro (en este caso, de la novela negra), con la pasión entre una mujer vulnerable con un toque de femme fatale y un hombre fuerte y decidido pero no inmune al dolor.

Por otra parte, la reanudación de su relación nos dará oportunidad de pasar revista a la reciente vida amorosa de Bosch, a quien Eleanor invitará a compartir con ella sus recuerdos.

 

 

Parte 6 – EL VUELO DEL ÁNGEL

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

Dos personas aparecen muertas en uno de los coches del funicular de “Angels Flight”, siendo una de las víctimas el abogado afroamericano Howard Elias, auténtico azote del Departamento de Policía de Los Angeles.

La otra víctima, una trabajadora latina llamada Catalina Pérez, parece ser un daño colateral de la vendetta de alguno de los policías a los que Elias habría ocasionado problemas.

Con la tensión instalada en la opinión pública tras el caso O.J. Simpson, la prensa acosará al alcalde y al jefe de policía para que hallen al agente culpable del doble crimen pues nadie se plantea un escenario diferente.

Así las cosas y para evitar un evidente conflicto de intereses, el subdirector Irvin Irving decidirá dejar al margen al Departamento de Homicidios, entregando el caso a Harry Bosch y a su equipo, formado por dos agentes “casualmente” afroamericanos: Jerry Edgar y Kizmin Rider.

Bosch, que está atravesando un doloroso momento personal, con un matrimonio que está a punto de naufragar al poco de haberse iniciado, comprenderá de inmediato el imposible que Irving espera de él: contentar al público, a la prensa y a la propia policía.

Máxime cuando se le exige que colabore con varios agentes de Asuntos Internos, incluyendo a John Chastain, con quien mantiene un enconado enfrentamiento desde que éste intentó, por dos veces, acusarle de sendos delitos de los que Harry era inocente.

El detective comenzará sus pesquisas investigando el caso que Elias iba a llevar al Tribunal el lunes siguiente.

En él, Elias defendería a Michael Harris, un trabajador también afroamericano, acusado de violar y asesinar a Stacey Kincaid, una niña blanca, nieta de Jackson Kincaid, el «zar de los automóviles».

El problema es que antes de concretarse la culpabilidad o no de Harris, éste parece haber sufrido brutales torturas a manos de la policía, que incluyen la perforación de un tímpano con un lápiz.

Según averiguará Bosch, el abogado pretendía ir más allá, demostrando de forma fehaciente quién era el verdadero asesino, exonerando así a Harris, cuyas torturas habrían sido gratuitas además de execrables e ilegales.

 

LA MÁS ENDEBLE

 

La novela toma su nombre de “Angels Flight” o “Angel's Flight”, un funicular ubicado en Bunker Hill, dentro del Downtown de Los Angeles, California y que en la actualidad permanece cerrado, tras sufrir un accidente en 2013.

Se movía con un sistema de contrapeso entre sus dos únicos coches, bautizados como Sinaí y Olivos y que también gozan de cierto protagonismo en la novela de Connelly.

Ésta, por otra parte, es posiblemente la más endeble de las novelas de la saga hasta ese momento, lo cual se hace más patente por contraste con la anterior, que era a su vez una de las más brillantes.

Del mismo modo, su resolución final resulta tan previsible como insatisfactoria debido sobre todo a cierta ingenuidad achacable al personaje de Bosch que no casa con lo que sabemos de él.

En otras palabras, el detective dará por cerrado el caso antes de tiempo, desatendiendo indicios que hasta el menos versado de los lectores consideraría determinantes.

Cuestión diferente es la relativa a la vida sentimental del agente, un terreno en el que Connelly se mueve con naturalidad desde que creó a su personaje.

Contrariamente a Raymond Chandler, con quien frecuentemente relaciono a Connelly, este último sí concede vital importancia a los devenires emocionales de su protagonista y, en ese sentido, resulta interesante analizar de qué modo su frustrado matrimonio con la ex agente del FBI Eleanor Wish interfiere tanto en el trabajo de Bosch como en su talante.

Tal vez a ello haya que achacar algunas lagunas impropias del brillante detective, que por otro lado tampoco perderá su gran capacidad analítica.

En “El vuelo del ángel” regresa también un personaje poco apreciado de los lectores de la saga: el policía de Asuntos Internos John Chastain, enemigo declarado de Bosch, al cual tendrá ahora que obedecer y rendir cuentas puesto que el subdirector ha puesto a Harry al frente del equipo.

Determinar si le es posible trabajar junto a Chastain será uno de los focos de interés de la trama, en la que también hallaremos implicaciones racistas y pederastas que nos sumergen en un ambiente sensiblemente distinto al que suele presidir las novelas protagonizadas por Bosch.

Por lo que respecta a Eleanor, su papel en la novela tendrá carácter meramente marginal, con poco calado salvo por su funcionalidad a la hora de incidir en el momento psicológico que atraviesa Harry.

 

Parte 7 – MÁS OSCURO QUE LA NOCHE

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

Terry McCaleb es un ex agente del FBI que vive retirado en la isla Catalina, dentro de la Bahía de Santa Mónica, junto a su joven esposa Graciela, su recién nacida hija Cielo y su sobrino Raymond, adoptado por la pareja tras el asesinato de su madre, la hermana de Graciela, en el caso que precisamente les permitió conocerse.

La retirada definitiva de McCaleb obedece a un trasplante de corazón al que hubo de someterse y que ahora le obliga a tomar decenas de pastillas al día, cuidar su dieta y abstenerse de emociones demasiado fuertes, por lo que trabaja extraoficialmente (de no ser así no tendría derecho al seguro médico que cubre el estratosféricamente caro tratamiento) llevando a pescar a los turistas, en compañía de su socio Buddy Lockridge.

Cuando Jaye Winston -ex compañera suya y ahora detective de la oficina del sheriff- se persona en su casa, Terry intuye que su vida va a cambiar.

Ella sólo le pedirá que eche un vistazo rápido a un caso de asesinato que la ha llevado a un callejón sin salida pero incluso eso despertará el malestar inmediato de Graciela, quien aspira a olvidar toda la vida pasada de su marido.

La víctima del crimen, asesinada mediante un extraño ritual, resultará ser Edward Gunn, un pintor de paredes con un largo historial de condenas por diversos delitos y que la víspera de su muerte recibió la visita en la cárcel, donde permanecía arrestado en medio de una fuerte borrachera, del detective Harry Bosch.

Seis años antes, Gunn había matado a una prostituta en la habitación de un motel de Sunset Boulevard, acuchillándola con una navaja cuando, según él, la víctima intentaba robarle y Bosch había llevado el caso, que finalmente no llegó siquiera a los tribunales.

Eso volverá a cruzar los caminos de McCaleb y Bosch, que ya trabajaron juntos una década antes en un caso llamado Cielo Azul, con el que Terry ha bautizado a su hija.

La cuestión es que Harry está en esos momentos embarcado en un juicio-estrella que tiene pendiente a todas las celebridades y periodistas de Los Angeles.

En él se acusa al famoso director de cine David Storey, conocido por películas que exploran los límites de la violencia y el sexo manteniendo la clasificación para salas comerciales, del asesinato de una joven actriz a la que se había llevado a casa después de la premier de su película más reciente.

 

INTERSECCIÓN DE PERSONAJES

 

La primera mitad de la novela resultará altamente desconcertante para quienes crean estar frente a una entrega más dentro de la saga de Harry Bosch pues el detective californiano prácticamente no tendrá presencia en la misma.

Y es que Terry McCaleb es el protagonista indiscutible de esa parte de la novela, un McCaleb que había aparecido en otra novela de Connelly publicada tres años antes: “Deuda de sangre”.

En ella, Terry se estaba recuperando todavía del trasplante realizado dos meses antes, su vida había cambiado por completo y se dedicaba a reparar su velero.

Mientras intentaba olvidar su antigua vida como agente del FBI dedicado a perseguir asesinos en serie y se atiborraba de píldoras que debían facilitar la adaptación de su cuerpo al nuevo corazón, una mujer llamada Graciela Rivers aparecía en su barco para pedirle su ayuda.

La chica resultará ser nada menos que la hermana de Gloria Torres, la mujer asesinada cuyo corazón recibió McCaleb.

Al inicio de “Más oscuro que la noche” sabremos que Terry y Graciela se casaron y que acaban de tener un bebé, además de adoptar al hijo huérfano de Gloria.

Graciela sigue aspirando a que su marido olvide su vida anterior pero será él quien se muestre incapaz de hacerlo, sobre todo tras la aparición de una ex compañera que intentará explotar la nostalgia profesional del ex agente.

Sólo sobrepasado el primer tercio de la historia, ésta comenzará a simultanear la investigación de Terry con el multitudinario juicio en el que Bosch participa junto a la fiscalía.

En realidad, el relato comienza a cobrar interés cuando aumenta la implicación de Harry y no sólo porque el juicio del que éste participa recuerda a algunos pasajes clásicos del drama judicial cinematográfico sino también porque cada vez se hace más evidente que el caso que investiga McCaleb afecta a Bosch de forma muy directa.

Así, lo que acabamos teniendo son dos historias muy distintas pero relacionadas de algún modo que sólo conoceremos en la recta final de la novela.

Será la vida sentimental de Terry la que se analice de forma más pormenorizada en el libro mientras que de la de Bosch apenas sabremos que han transcurrido ya dos años desde que su esposa le dejó pero que él no ha renunciado a recuperarla algún día.

Por otro lado, si al hablar de “El vuelo del ángel” un servidor criticaba su nada convincente final, aquí no sólo estamos ante el caso contrario -una conclusión contundente y satisfactoria- sino que el desenlace trae consigo implicaciones morales que no podrán por menos que sorprendernos y también abre nuevas posibilidades que afectan a la imagen que tenemos del personaje de Harry Bosch.

En cuanto a Terry McCaleb, sólo volvería a aparecer en una novela más, tres años después de ésta: “Cauces de maldad”.

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