SAGA BEVILACQUA Y CHAMORRO

 

Parte I

 

Bevilacqua y Chamorro 1

 

LORENZO SILVA

 

El madrileño Lorenzo Silva nació en 1966 y ha vivido la mayor parte de su vida en Madrid, Los Ángeles, Getafe y Viladecans.

Tras estudiar Derecho, trabajó como abogado en una gran empresa, como auditor de cuentas y como asesor fiscal en una multinacional pero siempre dedicando gran parte de su tiempo a escribir.

            Tonteó con la poesía y la dramaturgia con discretos resultados y finalmente encontró su verdadera vocación en el relato, el artículo (colabora de forma habitual con diversas publicaciones) y sobre todo en la novela, de las que lleva firmadas ya dos decenas.

            Con “La flaqueza del bolchevique” obtuvo a la vez su primer galardón (el Premio Nadal) y el reconocimiento de crítica y público. Su trabajo vería una adaptación cinematográfica en la que él hizo las veces de coguionista junto a Manuel Martín Ortega; su trabajo conjunto les valdría una nominación al Goya.

            También ha escrito con Manu Horrillo y Felipe Vega el guión del documental “Rif, 1921. Una historia olvidada” y con Antonio Onetti el guión del documental para televisión “20-N. Los últimos días de Franco

            Volviendo a la novela, “El ángel oculto”, “Carta blanca” y “El blog del inquisidor” son algunos de sus títulos posteriores más celebrados pero, quiera él o no, por lo que siempre se le recordará será por la magnífica saga de novela negra que nos disponemos a analizar aquí: la de Bevilacqua y Chamorro.

            De hecho, aparte del considerable número de ejemplares vendidos de todos los volúmenes de la serie, traducidos además a un buen número de idiomas - ruso, francés, alemán, italiano, catalán, portugués, danés, checo, árabe e inglés-, hasta tres de sus títulos han obtenido algún galardón:

-          El lejano país de los estanques”, su primera entrega, obtuvo el Premio “El Ojo Crítico”.

-          El alquimista impaciente”, la segunda, el Premio Nadal.

-          La marca del meridiano”, la séptima, el Premio Planeta.

 

BEVILACQUA Y CHAMORRO, LOS PERSONAJES

 

            RUBÉN BEVILACQUA estudió Psiocología sólo para comprobar, al final de la carrera, que poco había para él en ese sector profesional.

            Obligado a buscarse las habichuelas en otro lugar, decide preparar oposiciones a la Guardia Civil, lo que significa no sólo hincar los codos sino también muchos kilómetros de carrera continua para acondicionar su cuerpo de cara a las exigentes pruebas físicas).

            Cuando da comienzo la saga, Bevilacqua es sargento en la Benemérita y ya acumula un significativo número de casos resueltos.

            Pronto observaremos que el sargento “Vila” (como pide que le llamen tanto sus allegados como los desconocidos en un intento por minimizar la habitual destroza que todos hacen de su apellido) es un tipo bastante original que deja atrás muchos de los tópicos que acompañan al Cuerpo y a sus integrantes y que proceden de otros tiempos afortunadamente pasados.

            Como consecuencia de su formación pero también de su propia idiosincrasia, el sargento afronta la vida en general y su trabajo en particular de forma ciertamente peculiar.

            Y dichas peculiaridades van desde su vivo interés en ocultar su origen (de forma no demasiado clara se insinúa que su madre emigró a Uruguay por motivos difusos y que allí conoció al padre de Rubén, con el que estuvo un tiempo hasta que regresó sola con el hijo a España) hasta sus difíciles equilibrios en la relación humana y profesional que mantiene con su ayudante, la guardia segunda Chamorro, pasando por su afición a pintar figuras pertenecientes a ejércitos derrotados a lo largo de la Historia.

            VIRGINIA CHAMORRO es la otra cara de Vila. Contra la opinión de éste, la ponen a sus órdenes cuando todavía es una novata sin ninguna experiencia de campo. La natural reserva de la chica y su evidente deseo de pasar desapercibida granjean inicialmente a Chamorro una inmerecida fama de “machorro” (el juego de palabras no es mío, evidentemente) del que pronto se despojará a ojos de su compañero y mentor.

            Chamorro es, en realidad, una chica joven y atractiva y, cuando las circunstancias la impelen a utilizar sus encantos, estos guardan poca o ninguna relación con las apariencias que sus compañeros atisban al verla de uniforme. Pero, sobre todo y muy por encima de eso, Virginia constituye el doctor Watson para el Sherlock que viene a ser Bevilacqua.

            Con su “austeridad mental”, indica el propio Vila, su compañera pone freno al exceso de fantasía de su sargento, formando con él un tándem temible para los criminales que aspiren a salirse con la suya.

            Evidentemente, entre ambos se dará en momentos puntuales algún episodio de tensión sexual no resuelta, lo cual contribuye a poner algo de pimienta en la pareja de investigadores. Eso que le llevan de ventaja a la pareja creada por Conan Doyle.

            Para completar su descripción, baste con saber que Virginia es una fanática de las Matemáticas y, más concretamente, de la Astronomía.

            En cuanto a su ingreso en la guardia civil, viene determinado por su fracaso en el acceso al cuerpo de oficiales del Ejército a través de varias academias militares. Esto es quizás lo que más desafía la verosimilitud del entramado, ya que las aptitudes físicas y mentales de la joven, además del hecho de que su padre sea coronel de Infantería de Marina, hacen difícil de creer que no alcanzara su objetivo. Por otra parte, tales circunstancias sí justifican sobradamente la marcialidad de Chamorro.

 

Parte 1 – EL LEJANO PAÍS DE LOS ESTANQUES

 

LINEA ARGUMENTAL

 

            El cuerpazo de una espectacular austríaca aparece colgado de un travesaño dentro de un chalet de la costa mallorquina.

            Para ocuparse del asesinato y aunque todos los indicios apuntan a que la asesina es una dama suiza con la que al parecer formaba pareja, desde Madrid envían al sargento de la guardia civil Bevilacqua –Vila- y a la guardia segunda Chamorro.

            Haciéndose pasar por una pareja de turistas, ambos sondean discretamente a bañistas y camareros de la zona.

            Entre clubes nocturnos, playas tanto convencionales como nudistas (lo que dará lugar a situaciones rocambolescas) y chiringuitos, los investigadores concluyen que Eva Heydrich, la víctima, era una joven desinhibida que provocaba por igual a hombres y mujeres.

            Ello amplía de forma harto significativa el círculo de posibles sospechosos.

 

ALENTADOR PRINCIPIO

 

            Desde la primera lectura me cautivó esta novela por su sencillez y evidente falta de pretensiones pero también por lo divertida que resulta la trama, lo ágil de su ritmo narrativo y lo brillantes que llegan a ser los diálogos.

            La ambientación constituye siempre una parte fundamental de la trama en las novelas de la saga y, en este caso, se trata de la costa mallorquina, con sus largas playas de arena, su agitada vida nocturna y la enorme afluencia de foráneos (italianos y alemanes pero también británicos, suizos y hasta austríacos como la propia víctima del asesinato).

            Pues bien, Silva cuida dicha ambientación de forma magnífica. No porque sea muy profuso en las descripciones (ello trabaría un tanto la acción, que resulta inmediata desde la primera frase del libro, impidiendo que se abandone la lectura) sino porque éstas son precisas y certeras antes que minuciosas.

            El autor demuestra desde el principio que, a partir de una conveniente documentación y un trabajo de campo impecable, domina con absoluta soltura y desparpajo no sólo las atmósferas sino los dejes y las tendencias de la fauna reinante en cada una de sus localizaciones. Ahí reside uno de sus muchos méritos y atractivos.

            Aparte de eso, y reiterando el hecho de que Silva propone una trama atractiva y no demasiado compleja, la historia viene aderezada por el sugerente contexto, lo chispeante de los diálogos y un toque erotizante que, combinado con la hábil ironía del autor, constituye un cóctel de muy fácil absorción.

            He leído en alguna parte críticas no demasiado favorables a la saga que da comienzo con este libro, de la que se ha llegado a encontrar lindezas de este jaez: “su falta de inteligencia parece pretender las carencias de la nuestra”.

            Ni que decir tiene que no puedo estar en mayor desacuerdo. No sólo considero un grandísimo mérito hacer fácil y asequible lo que podría no serlo tanto sino que pienso que las tramas están muy bien urdidas, distan mucho de ser facilonas y son tremendamente refrescantes.

            Por otra parte, nos pone en contacto con el día a día de un par de guardias civiles, lo cual constituye toda una novedad y a la vez un punto sutilmente distinto del investigador habitual en las novelas negras al uso.

            Sea o no fiel a la realidad, lo cierto es que despierta desde el principio el máximo interés tanto por saber en qué condiciones y con qué medios se supone que trabajan los agentes como por las relaciones que estos establecen entre sí, con su entorno, con los sospechosos e incluso con otros cuerpos de seguridad del Estado.

 

Parte 2 – EL ALQUIMISTA IMPACIENTE

 

CRONOLOGÍA

 

            Han pasado algunos meses (menos de un año, en todo caso) desde el caso anterior y nuestros héroes siguen anudando su relación profesional y personal aunque todavía desconocemos gran cosa acerca de sus orígenes y motivaciones más profundas, en las que seguiremos avanzando.

            A Chamorro incluso la han ascendido a Guardia Primera a resultas, entre otras cosas, de su brillante labor en el esclarecimiento del caso que se narraba en la primera novela.

            También se observan cambios significativos en la confianza mutua de ambos agentes y en la simbiosis que se da en su actuación conjunta, todo lo cual redunda en un trabajo más eficaz.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

            En un motel de Guadalajara aparece el cuerpo desnudo y sin vida de un hombre en actitud sexualmente comprometida y vejatoria (tendréis que leer para saber a qué me refiero).

            La víctima resulta ser Trinidad Soler, un ingeniero de caminos que trabajaba como responsable del Departamento de Protección Radiológica de la central nuclear de la zona.

            El hecho de que se registrara en el motel junto a una mujer descrita por el recepcionista nocturno como una joven de veintipocos años, bellísima, de cabellos rubios, ojos muy azules, 1’80 m. de estatura y rusa (“o de por ahí”) y la presencia en el organismo del fallecido de una potente mezcla de drogas y tranquilizantes lleva a pensar en la posibilidad de un ataque cardíaco como causa de la muerte ante tamaño cóctel de sensaciones.

            Los periódicos no tardan en airear los aspectos más sórdidos del caso, lo que dificulta la conversación de Vila y Chamorro con la afligida y humillada viuda, por más que ésta se manifieste como una mujer dura y obstinada.

            También en la central nuclear se muestran recelosos con el enfoque que pueda hacerse del crimen justo cuando están pendientes de obtener una prórroga de sus permisos gubernamentales pero, en cualquier caso, la investigación termina al no poderse encontrar a la joven rusa.

            Meses después y enredados en la investigación de otros asuntos, la aparición de un cadáver en Palencia sorprende a nuestra pareja protagonista.

            Al parecer, los restos se ajustan a la descripción de una joven bielorrusa, Irina Kotova, dedicada a la prostitución de lujo y cuya desaparición había sido denunciada en la Costa del Sol por su novio, también bielorruso, pocos días después de la muerte de Trinidad Soler.

            La peculiaridad de los rasgos de la muchacha (medía 1’79) y su muerte violenta hacen difícil seguir considerando un accidente la muerte del ingeniero, por lo que el caso es reabierto.

            Una nueva línea de investigación se abre cuando se descubren las serias irregularidades tributarias de Soler y de su ahora viuda, lo que sugiere a las claras la existencia de un pluriempleo ilegal a cargo del fallecido.

 

LA ÚNICA ENTREGA CON VERSIÓN CINEMATOGRÁFICA

 

            Con una trama significativamente más compleja y una atmósfera más densa que la primera entrega de la serie, la dinámica pareja que forman Bevilacqua y Chamorro sigue demostrando sus dotes deductivas a la vez que se intensifica el progresivo conocimiento que ambos comparten el uno del oro (y por ende, nosotros de los dos).

            También se incrementa el número de personajes respecto a la primera parte pero sobre todo se incide más en su psicología, sin tener por ello que dedicarles mucho más espacio. Al igual que ocurre con la ambientación, prima la precisión casi quirúrgica antes que la exhaustividad minuciosa.

            Sobre dicha ambientación y a modo de divertimento, me dediqué a bucear en diversos mapas de la comarca en que tiene lugar la acción –La Alcarria-, a fin de dar con el probable escenario de los acontecimientos, tomándome así como un reto la observación previa de Lorenzo Silva según la cual “algunos de los lugares que aparecen en la novela están inspirados, más o menos libremente, en lugares reales”.

            Si en “El lejano país de los estanques” se nos ubicaba la acción en el este del litoral mallorquín, describiéndosenos más bien un pueblo-tipo de la zona aunque de modo inspirado e incisivo, en este caso Silva va más lejos y sus descripciones constituyen casi un desafío a que demos con el lugar.

            No tuve, por tanto, gran dificultad en identificar la central nuclear de la historia como la de Trillo aunque sí confesaré que no llegué a decantarme entre Pastrana y Brihuela como la población en la que se ubica el puesto de la guardia civil desde el que se coordina la acción investigadora.

            También y en otro orden de cosas, debo destacar la intención claramente didáctica de que hace gala el autor en esta entrega, ofreciéndonos informaciones significativas acerca del funcionamiento de organismos tan dispares como una central nuclear o un juzgado.

            Centrándonos más en la historia y sus personajes, como el propio Vila advierte ya de inicio, será la primera vez en que los agentes se enfrentarán al propio cuerpo de la víctima, ya que por lo general trabajan con fotografías o informaciones recibidas en segunda instancia, dado que suele acudirse a ellos sólo cuando los casos se complican o se estancan. La mera cercanía geográfica del motel, en la autovía que une Guadalajara con Madrid, propicia en este caso la excepción.

            Volviendo una vez más al dúo protagonista, aquí ya tenemos a un equipo significativamente más sólido y compenetrado, en el que Chamorro habla sin necesidad de esperar autorización de su superior e incluso censura las extralimitaciones puntuales de éste. A la vez, sus aportaciones son cada vez más significativas y su papel más activo.

            En cuanto a Vila, aunque sigue siendo el tipo íntegro y decente que ya conocíamos, generalmente mesurado y respetuoso, proclive a la conmiseración ajena, también tenemos acceso a una vertiente suya que hasta ahora nos era desconocida: la de la crueldad puntual y desabrida cuando las circunstancias lo aconsejan. Eso sí, sin solución de continuidad.

            Una de las cosas que más admiro de Lorenzo Silva y que en esta entrega alcanza todo su esplendor es su impresionante capacidad para adoptar distintos registros del lenguaje, de modo que éste contribuya decisivamente a describir al personaje.

            Sólo así pueden coexistir, cada uno con su voz, el deficiente castellano de un proxeneta bielorruso, el ofensivo y procaz de un cacique de pueblo, el dogmático y seductor de un millonario más o menos corrupto, el ingenuo y espontáneo de un recepcionista de motel o el autoritario y a veces inflexible de un comandante. Y todos y cada uno de ellos sin que nada resbale, chirríe o patine.

            Ello facilita enormemente la caracterización de los personajes, más incluso que la descripción que de ellos se haga de forma directa, recurriendo a los epítetos necesarios.

            La novela es, por otra parte, la única de la saga que ha visto una versión cinematográfica, lo que contribuyó a aumentar la notoriedad de todas ellas.

            Los papeles protagonistas del film fueron otorgados (a mi entender con escaso acierto de casting) a Roberto Enríquez e Ingrid Rubio, que se alejan bastante de los caracteres dibujados por Lorenzo Silva en sus novelas. Más acertada es la elección de algunos secundarios de verdadero lujo como Chete Lera, Adriana Ozores, Juan Fernández o ¡¡¡Nacho Vidal!!!, en un papel -el de proxeneta ruso- que asombrosamente acaba bordando.

            En cualquier caso, si la primera parte de la saga novelesca era aconsejable, ésta segunda lo es doblemente y ya asegura a quien haya llegado hasta aquí que no abandonará hasta el final porque seguirá queriendo “saber más”.

 

Parte 3 – LA NIEBLA Y LA DONCELLA

 

CRONOLOGÍA

 

            Han transcurrido alrededor de tres años y medio desde la aventura inicial en Baleares, por lo que la pareja investigadora está más que consolidada.

            Chamorro ya es cabo (sabremos a lo largo de esta entrega que ha obtenido el número 1 en su curso de promoción) y está ennoviada con un antidisturbios al que conoció en dicho curso, lo que provoca que el comandante Pereira opine que hubiese sido preferible no inscribirla, dado el alto número de bajas definitivas que las mujeres causan en el cuerpo cuando se proponen formar una familia.

            Comenzamos a conocer algunos detalles más de la vida personal de Vila, como por ejemplo que está separado desde hace seis años (a su ex mujer la llama, medio en serio medio en broma, Barbara Stanwyck) y que tiene con ella un hijo de nueve y medio al que no ve todo lo que desearía.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

            Una pareja de agentes juega al ajedrez durante una guardia nocturna en la isla canaria de la Gomera, en las proximidades del Parque Nacional de Garajonay.

            Un BMW rojo con dos hombres a bordo rompe el silencio de la noche y los agentes, intuyendo algo sospechoso, deciden perseguirlo entre la niebla.

            Después de perderlo, el vehículo reaparece procedente del parque pero, una vez más, logra dejarles atrás pese a la pericia conductora de la guardia Anglada.

            Esa misma noche, una llamada anónima informa de las extrañas evoluciones de un hombre que está forzando la cerradura de un coche ya abierto y que resulta ser el BMW rojo.

            El vehículo resulta ser propiedad de Juan Luis Gómez Padilla, vicepresidente del cabildo insular, quien esa misma noche había denunciado su robo.

            En la tapicería aparecen unas significativas manchas de sangre que ni el dueño ni los guardias logran explicar hasta que unas semanas más tarde aparece, en una zona apartada del parque, el cadáver de Iván López van Amsberg.

            La víctima, un veinteañero bien parecido, algo chulito y sin oficio conocido, había sido amenazado por Gómez Padilla cuando descubrió que el chico mantenía relaciones sexuales con su hija de 15 años.

            El político es acusado del asesinato pero, tras un infierno judicial, resulta absuelto por un jurado popular que se ve obligado a aceptar como buena su coartada.

            Dos años más tarde, un nuevo Subdelegado de Gobierno toma posesión del cargo en Tenerife y decide reabrir el caso ante las súplicas de la hermana de su nueva esposa, que resulta ser la madre de Iván, una súbdita alemana de mediana edad y algo trastornada.

            Con todas las pistas más que frías y las reservas lógicas de los agentes del lugar, Vila y Chamorro son enviados por su comandante a Canarias para tratar de triunfar donde antes fracasaron sus colegas insulares.

            Se les asigna para ayudarles, en cuanto sea posible, a la ahora cabo Ruth Anglada que, aunque destinada en Tenerife, estuvo incluida en la operación de la Gomera dos años antes.

            Chamorro recibe con sorprendente frialdad a la joven, que parece sentir mucho afecto por ella desde que ambas coincidieron en varias etapas de su formación.

            En cuanto a Vila, intuye desde el primer momento que la sensual Anglada puede complicar extraordinariamente su existencia en más de un sentido.

 

SILVA, UN GENIO DE LAS LOCALIZACIONES

 

            Debo reconocer que, hasta el momento, ésta es mi novela preferida de la saga, sin desmerecer a las dos anteriores, que están a un nivel bastante parejo. En todo caso puede que, por la razón indicada, sea más benévolo con ella que con sus predecesoras a la hora de juzgarla.

            Y me gusta, entre otras cosas, por la exposición mucho más íntima que Silva nos hace de sus dos protagonistas, sin desmerecer de la trama, bien hilvanada, interesante desde el principio y con algún que otro sobresalto.

            En cualquier caso, aquí vemos a un sargento Vila haciendo alarde de todo su potencial deductivo, de su buen criterio en el liderazgo y de su don de gentes tanto para lidiar con las altas instancias (aunque le disguste) como con los familiares de las víctimas pero también más vulnerable y más humano que nunca, contraste en el cual reside uno de los mayores atractivos de la historia.

            En cuanto a Chamorro, asistimos a la madurez de su personaje, que no atraviesa su mejor momento –por diferentes circunstancias que tendréis que comprobar por vosotros mismos- y que quizás sufre un cierto retroceso en esta entrega tanto en su peso específico dentro del equipo investigador como en sus relaciones con su sargento aunque no es nada de lo que haya que preocuparse de cara al futuro.

            Los diálogos siguen siendo, como a lo largo de toda la saga, de un elevado nivel y un magnífico sustento para la trama. Tanto que, en ocasiones, se valoran por parte de un servidor incluso por encima de la información que contienen.

            Sobre la ambientación, que siempre me gusta destacar, debo decir que por una vez no precisa de nuestras dotes deductivas, ya que Silva cita sus localizaciones sin empacho. Éstas se agrupan en torno a las canarias islas de Tenerife, La Palma y, sobre todo, La Gomera, incluyendo enclaves como el Roque de los Muchachos (con su observatorio astronómico) en la isla de la Palma o el Parque Nacional de Garajonay o la ciudad de San Sebastián de la Gomera en esta última isla.

 

 

SAGA BEVILACQUA Y CHAMORRO - Parte II:

http://rincondesinuhe.com/homepage/61-saga-bevilacqua-y-chamorro-parte-ii

SAGA BEVILACQUA Y CHAMORRO - Parte III:

http://rincondesinuhe.com/homepage/234-saga-bevilacqua-y-chamorro-parte-iii

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