SAGA BEVILACQUA Y CHAMORRO

 

Parte II

 

Bevilacqua y Chamorro 2

 

Parte 4 – NADIE ES MEJOR QUE OTRO

 

CRONOLOGÍA

 

            El hecho de que ésta no sea una entrega más en las aventuras de Vila y Chamorro viene ya advertido en la propia “nota de situación” del autor.

            Y es que, para empezar, Silva nunca había prologado las novelas de la saga hasta este preciso instante.

            Aprovecha el autor dicha introducción para narrar someramente la trayectoria literaria de la saga en la que sólo la editorial Destino creyó en sus inicios y a la que, en unión con sus lectores, dedica Silva estos cuatro relatos breves.

            Relatos que, por cierto, deben ser intercalados cronológicamente entre sus tres novelas previamente publicadas: “El lejano país de los estanques”, “El alquimista impaciente” y “La niebla y la doncella”.

            Como el propio Silva indica, no se trata en esta ocasión de una novela al uso sino de algunos relatos que reflejan de forma breve la resolución de ciertos casos rutinarios y de escasa complicación, como lo son la mayoría en la carrera profesional de cualquier investigador real.

            El nexo que une los relatos, aparte del dúo que los protagoniza, es el hecho de que todos ellos acontezcan en períodos estivales consecutivos (que fue como el autor los escribió). Una época del año en la que se supone que la carencia de efectivos les lleva a ocuparse de faenas que no suelen corresponderles.

            El libro toma su título del primero de dichos relatos y la cita que inicia el volumen está extraída, como en el caso de sus tres novelas predecesoras, del “Lapidario” de Alfonso X. En esto sí se da la continuidad.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

Un asunto rutinario

            En un campo deportivo de Getafe aparece el cadáver de un hombre con un disparo en la nuca, mientras su vehículo se halla calcinado a poca distancia de allí. Las dos detenciones que se le habían practicado a la víctima, ambas por posesión de drogas, parecen apuntar al ajuste de cuentas como móvil más probable de su asesinato. Por ello, Vila decide contactar con el individuo junto al cual fue detenido en la segunda de dichas ocasiones.

Un asunto familiar

            Una niña que ni siquiera había cumplido los doce años de edad es violada y sesinada en un pequeño pueblo de las montañas leonesas, a 50 kilómetros del hipermercado más próximo. La madre de la chiquilla está convencida de que el asesino es uno de los tres hermanos de su marido, a quien considera tan bestia como a ellos aunque quiere creer que no tan degenerado como para hacerle algo así a su propia hija.

Un asunto conyugal

            En una población toledana de mediano tamaño (unos 40.000 habitantes fuera del período vacacional) aparece el cuerpo de una mujer destrozado a hachazos. El marido de la víctima, sobre el que recaían diecisiete denuncias por amenazas y malos tratos, es quien llama a la policía aunque sostiene firmemente no haber sido el autor del crimen.

Un asunto vecinal

            En un pueblo murciano aparece el cuerpo sin vida de un ciudadano ecuatoriano que trabajaba legalmente en una fábrica de muebles. Mientras sus compatriotas claman pidiendo justicia contra un crimen supuestamente xenófobo, el concejal de urbanismo y seguridad ciudadana se inclina partidistamente por un ajuste de cuentas entre los propios ecuatorianos.

 

CUATRO RELATOS PRESCINDIBLES

 

            Nunca me han gustado excesivamente los relatos breves (aunque los haya escrito en ocasiones, con desigual fortuna), por lo que generalmente tienen de mero esbozo narrativo o bien de historia de escaso calado. Eso sí, con honrosas excepciones.

            Vaya por delante que no creo estar ante una de ellas. Antes al contrario, aun a pesar de valorar las advertencias del autor en la introducción, no pude por menos que sentirme decepcionado al leer estos cuatro relatos.

            Los textos, que al parecer fueron publicados inicialmente por Silva en su web, fueron reunidos en un libro tan pronto el autor dispuso del suficiente material, a petición expresa de muchos de sus lectores.

            No me andaré por las ramas: es ínfimo lo que puede encontrarse en ellos de la atmósfera habitual en las novelas de Bevilacqua y Chamorro. De hecho, las historias podría haberlas protagonizado cualquiera sin que la diferencia resultara sustancial.

            En resumen, las exposiciones carecen de vigor, los temas se resuelven de forma previsible, simplona y anodina y hasta los diálogos son poco menos que simples remedos con alguna frase feliz de cuando en cuando.

            Tal vez fuera eso lo que cabía esperar pero mis entusiastas alabanzas de las novelas de esta magistral serie negra quedarían en entredicho si no fuese contundente a la hora de censurar como totalmente prescindible esta breve recopilación que únicamente persiste en mi biblioteca por una mera finalidad de completismo.

 

Parte 5 – LA REINA SIN ESPEJO

 

CRONOLOGÍA

 

            Llegamos, un servidor y quienes hayáis tenido la paciencia de acompañarme hasta aquí, hasta la quinta estación de nuestro particular viacrucis.

            Y sobre nuestros hombros, como sobre los de nuestros héroes, comienza a pesar la carga de tanto relato, de tanta cavilación, de tanto crimen innecesario (quiero pensar, como el sargento, que todos lo son), de tanta tensión intelectual y a la vez emocional.

            Tampoco el tono de la novela es ajeno a tanto peso acumulado, de modo que, aunque nuestros héroes siguen siendo tan incorruptibles en su personalidad como lo fueron desde un principio, la atmósfera en la que se mueven comienza a asimilarse a la de muchos otros asuntos policíacos.

            Quizás, también, porque ambos se diluyen un tanto en el medio urbano y entre tanto dispositivo policial y, por qué no reconocerlo, porque la fórmula comienza si no a agotarse, sí al menos a perder frescura.

            A estas alturas, lo que nos encontramos es a un Rubén Bevilacqua en plena crisis de los cuarenta, que le alcanza, por mor de las circunstancias, en la ciudad de Barcelona. Hasta ese momento ignorábamos que existiera una relación entre ambos pero, de hecho, la ciudad condal contiene ciertos recuerdos, concernientes tanto a su vida íntima como a su vida profesional, que hasta ese momento Vila ha intentado olvidar.

            Junto a él encontramos a Virginia Chamorro, frisando ya la treintena, con una espléndida madurez a la que a veces “amustia” su evidente desencanto ante lo mal que está el mercado masculino, mal que me pese reconocerlo. Con eso y con todo, ha ganado en soltura y hasta se permite el lujo de protagonizar una divertida secuencia chatera que resultará crucial para la trama.

            Por primera vez nuestra pareja protagonista actuará bajo los focos, al tener que afrontar un caso en el que la víctima es una figura mediática de ámbito nacional.

            ¿Serán capaces de responder al reto y de ofrecer lo mejor de sí mismos en una carrera contra el reloj mientras las altas instancias presionan, la prensa de la peor calaña elucubra sin piedad y los cuerpos de Seguridad del Estado en Cataluña buscan su lugar en el nuevo orden establecido? Veremos…

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

            Neus Barutell, una periodista que comenzó triunfando en su Cataluña natal pero que en la actualidad era una estrella rutilante a nivel nacional, aparece asesinada en la mansión que poseía junto a su marido en una pequeña localidad zaragozana.

            Su esposo, el famoso escritor Gabriel Altavella, se hallaba en esos momentos en otra casa que la pareja poseía en Gerona.

            Aunque el cuerpo de la víctima presenta innumerables puñaladas, la autopsia –a la que asisten Vila y Chamorro- las señala como posteriores al asesinato, que tuvo lugar mediante estrangulamiento.

            Otro de los datos importantes que los investigadores extraen del análisis forense es el hecho de que Neus había mantenido relaciones sexuales (al parecer, consentidas) poco antes de su muerte.

            Puestos en contacto con Meritxell Palau, la ayudante personal de Neus, que fue quien descubrió el cuerpo de su jefa, ella les confirma lo que ya sospechaban los agentes. A saber, que la periodista, que mantenía con su marido lo que suele denominarse una “relación abierta”, probablemente se había citado la noche del crimen con un amante y que es muy posible que se tratara de un amante reciente, ya que los tres que ella le conoció eran agua pasada.

            Un golpe de inspiración del sargento, al descubrir que el depósito del coche de Neus –un Mercedes biplaza- está lleno casi por completo, provoca el rastreo de las gasolineras en un radio de cuarenta kilómetros a la redonda en dirección a Barcelona, donde residía la periodista.

            La intuición de Vila ofrece resultados inmediatos pues el empleado de una de dichas gasolineras -un avispado rumano llamado Gheorghe Radoveanu, que atendió a la señora Barutell cuando ésta paró a repostar (y a la que reconoció pese a no ser un consumado televidente)- les proporciona un dato de suma importancia: junto al Mercedes de la periodista viajaba un Audi A3 plateado, conducido por un hombre moreno de unos veinticinco años, que la esperaba y que, a una señal de la mujer, se aprestó a seguirle.

            Un gran operativo policial se pone en marcha en Barcelona para localizar el famoso Audi mientras Vila y Chamorro se dirigen hacia allí para asistir al entierro de Neus y seguir indagando en su entorno.

            Tras la ceremonia, atestada de políticos y celebridades, ambos investigadores, en compañía de un buen número de colegas pertenecientes a varios cuerpos policiales, se dirige al cementerio y allí, entre la multitud, sorprenden a un joven moreno de las características buscadas, hecho un manojo de nervios. Sintiéndose observado, el sospechoso se da a la fuga sin que puedan interceptarlo.

 

INJERENCIAS POLÍTICAS

 

            Algo ha cambiado en esta quinta entrega y me consta que no es una mera impresión mía sino un hecho constatable.

            Tal vez sea el traslado de la acción desde los ambientes más o menos rurales en los que solía ubicarse (un pueblecito de la costa balear, una pequeña población alcarreña, una isla de escasa población como La Gomera) hasta una gran ciudad como Barcelona.

            O tal vez se trate del marcado tono político que envuelve a la misma, con la peculiar situación policial en Cataluña que suponía el relevo de competencias entre la guardia civil y la policía autonómica (los “mossos d’esquadra”) o la dialéctica latente entre la propia Cataluña y el resto de España, que se aborda a través de las opiniones de los muchos agentes que intervienen en la historia.

            Todo ello, unido al subtema de los recuerdos dolorosos de Vila, a los que se alude vagamente sin incrementar el misterio sino más bien cayendo en una indefinición que no parece del todo calculada, contribuye a emborronar un tanto el conjunto.

            Ese período de tres años que el sargento pasó en Barcelona una década atrás y del que hasta ahora no teníamos noticias, aparece reflejado de forma un tanto melodramática, en lo que parece ser un intento de acrecentar el misterio del personaje. También se retrotraen los recuerdos de Vila hasta su época universitaria pero la cosa no acaba de funcionar.

            Precisamente los duelos “culturetas” entre el sargento y Gabriel Altavella, el escritor al que aquél admiraba durante su época de estudiante de Psicología, constituyen, por excesivos, algunos de los puntos cuestionables de la novela, ya que no sólo generan los celos de Chamorro sino que suscitan ciertas dudas en el lector.

            No es necesario, a estas alturas, convencernos de que Vila es un guardia ilustrado pero ese empeño en que el sargento (en aras de una interminable sucesión de casualidades) sea capaz de reconocer cuanto fragmento musical o literario se le ponga delante, media un abismo.

            En cuanto a la relación con su ayudante, Rubén y Virgi son ya como un matrimonio veterano. Priman en ellos los automatismos sobre la espontaneidad, se comprenden sin necesidad de hablarse y su ironía mutua parece formar parte de una misma e interminable broma personal.

            Hablando de bromas, en la novela aparecen algunas anécdotas simpáticas e ingeniosas, como viene siendo tradicional a lo largo de la saga. Si tuviera que señalar una en concreto me quedaría con la que se suscita cuando los mossos d’esquadra organizan una rueda de reconocimiento en la que juez advierte que los agentes puestos como relleno tienen demasiado buen aspecto y que éste contrasta con la mala facha del sospechoso.

            Se opta por sustituirlos por otros y ello provoca que uno de los guardias llegados de Zaragoza, que les envidia la posibilidad de contar con tantos recursos, les cuente la siguiente anécdota: “Recuerdo yo –indica el agente- una rueda que hicimos en un pueblo pequeño y cuando viene el testigo y le pedimos que identifique al sospechoso, nos suelta: “pues tiene que ser el cuatro porque el uno es el panadero, el segundo el del ultramarinos y el tercero el del bar”.

            En cuanto al título de la novela, viene determinado por los rastros que deja Neus (en forma de correos electrónicos, notas manuscritas que aparecerán en algunos libros e incluso en anotaciones que la periodista había hecho en varios cuadernos), todos ellos relacionados con la obra “Alicia a través del espejo” de Lewis Carroll.

            En resumen debo admitir que este trabajo no me gusto tanto como los tres primeros y que se separa considerablemente de ellos tanto en grado de interés (la trama no es, ni de lejos, tan compleja como sugiere) como en resolución (un tanto americana, en la peor acepción del término). Sigo dejando fuera del esquema la cuarta entrega, por tratarse sencillamente (como ya vimos) de “otra cosa”.

            Supongo que, de no formar parte de la genial saga a la que se circunscribe, sería más generoso al juzgarlo pero, para bien o para mal, el listón está muy alto.

 

Parte 6 – LA ESTRATEGIA DEL AGUA

 

CRONOLOGÍA

 

            Damas y caballeros, ¡¡¡Bevilacqua ha vuelto!!!

            Tenía muchas ganas de escribirlo y pocas esperanzas de poder hacerlo pero al fin, tras la inocuidad de los relatos breves agrupados bajo el nombre de “Nadie vale más que otro” (parte 4) y el relativo desencanto de “La reina sin espejo” (parte 5), Lorenzo Silva se despacha con una novela negra inspiradísima, rotunda e inapelable.

            Y decía que tenía muchas ganas de poder escribirlo, tanto por el hecho de volver a disfrutar de una novela de Vila y Chamorro con todas las de la ley (válgame el involuntario juego de palabras) como por lo que ello supone: el augurio cierto de que la saga continúa perfectamente viva, por lo que nuestro camino volverá a cruzarse en el futuro con los del brigada Vila y la sargento Chamorro.

            No, no me he equivocado al citar sus graduaciones pues éstas son, desde el principio de “La estrategia del agua”, las que acreditan a nuestros héroes, casi once años después de que diera inicio su trayectoria investigadora conjunta. El brigada (que lo es por mor de su antigüedad en el Cuerpo) cuenta ya cuarenta y cinco primaveras y la sargento treinta y cuatro.

            Y en esta ocasión, un tercer elemento viene a sumarse al equipo: el guardia Juan Arnau, un murciano de ascendencia catalana al que Rubén atormentará con tantas variaciones y permutaciones de su nombre como sea posible hacer y a quien, en compañía de Virgi, deberá adiestrar mientras da sus primeros pasos en la “empresa”.

            Pero antes de meternos en materia, debo hacer constar una advertencia previa y “no del todo usual” que Silva tiene a bien realizar justo antes de la habitual cita del “Lapidario” de Alfonso X.

            Para no marear demasiado la perdiz, sintetizaré la cuestión en los siguientes términos: el autor, por una vez, nos informa de que la historia que va a relatarnos consta de una base real muy concreta. Una vez finalizada la novela y en los “agradecimientos” llegará más lejos, al darnos el nombre de Miguel Ángel Salgado, un hombre asesinado en 2007 en Ciempozuelos (Madrid). Ésta no es la historia de Miguel Ángel –nos aclara Silva- pero su sacrificio sí inspiró la novela. In Memoriam, pues.

 

LÍNEA ARGUMENTAL

 

            En una localidad de las proximidades de Madrid aparece el cuerpo de un hombre que ha sido ejecutado de dos tiros en la nuca, en el ascensor de su propio edificio.

            Todo parece ser obra de un profesional y las probabilidades apuntan a un ajuste de cuentas entre traficantes de drogas.

            Especialmente cuando la víctima, Óscar Santacruz, presenta antecedentes en forma de una condena por amenazas a su ex mujer, una causa por lesiones de la que fue absuelto y otra más, también con absolución, por tráfico de coca.

            Ello, unido al crítico momento que atraviesa Bevilacqua (furioso por la absolución de un asesino al que lleva persiguiendo desde antes de conocer a la sargento Chamorro y a quien, después de lograrse una dificultosa extradición, un juez español ha dejado en libertad) empujan al brigada a protestar al teniente coronel Pereira (que también ha sido, obviamente, ascendido) con más energía de la acostumbrada.

            También Pereira se muestra más tolerante de lo habitual pues Vila está pensando seriamente en abandonar el Cuerpo, más que harto de que su trabajo y sus sacrificios sean arruinados por “los de las togas”.

            En lo que Pereira se muestra inflexible es en su irrevocable decisión de adjudicar el caso de Santacruz a Vila. Sobre todo porque intuye que sólo obligándole a sumergirse en un asunto en el que pueda implicarse de forma inmediata podría replantearse su decisión de abandonar.

            A priori el caso no parece excesivamente prometedor aunque el hecho de que la víctima sea de nacionalidad española, cuando los sicarios suelen circunscribir sus ejecuciones a sujetos de nacionalidades sudamericanas o magrebíes, y ciertos indicios que Vila observa muy pronto en el fallecido y su entorno, abren otras posibilidades.

            Óscar Santacruz, representante de programas informáticos a medida para la gestión de actividades especializadas (hospitales, centros de control aéreo, emisoras de televisión) contaba con ingresos más que suficientes, un piso en propiedad pagado al contado y una compañera joven y muy atractiva, a la vez que ciertos gustos literarios peculiares que tenían que ver con la guerra y sus estrategias.

            El primer contacto que los guardias establecen con el entorno de la víctima arroja un frente común entre la pareja sentimental de Óscar (Ainara) y la hermana de éste (Magda): ambas opinan que, detrás del asesinato, está la mano de Montserrat Castellanos, la ex mujer de Óscar, una procuradora de los tribunales con la que hasta su muerte competía por la custodia del hijo que ambos tenían en común.

 

REMONTANDO EL VUELO

 

            A riesgo de repetirme, quiero reiterarme en la satisfacción que me produce poder recomendar encarecidamente la lectura de esta novela que nos devuelve al mejor Bevilacqua de toda la saga.

            Si Lorenzo Silva quiere, y esperemos que así sea, quedan Vila y Chamorro para rato.

            Porque Silva se muestra aquí excepcionalmente inspirado y tan hábil como en sus mejores momentos, a la vez que tan cáustico e ingenioso como podamos esperar.

            No me resisto a recrear, a modo de ejemplo, la explicación que Vila ofrece a Chamorro cuando ella le expresa su extrañeza por la fidelidad que parece guardar a las tertulias televisivas:

            “No sé lo que cobran los tertulianos pero todo lo que les paguen me parece poco. Porque ellos solos cubren, en una labor casi heroica, la cuota de sandeces de toda la población. Les someten cualquier cuestión y todos las abordan con esa mezcla fascinante de ignorancia, demagogia e irresponsabilidad que los convierte en una encarnación perfecta de la estupidez colectiva”.

            Lo curioso es que el caso que ocupa el epicentro de la historia, con tener cierto calado (que lo tiene y mucho, sobre todo teniendo en cuenta que se basa en hechos estremecedoramente reales), no acepta la comparación con el grado de complejidad que alcanzan otras tramas contra las que ha tenido que lidiar nuestra pareja favorita en aventuras pretéritas.

            Intento decir que aquí no se trata tanto de la complejidad de la trama como la dificultad que supone atar bien atado aquello que se sospecha casi desde el principio.

            Y en este terreno, Silva se comporta como un auténtico maestro, manejando los tempos, el tono de las conversaciones y los entresijos de la justicia, de modo que su brillante locuacidad construye un escenario idóneo.

            Un escenario en que Vila, Chamorro y el recién llegado Arnau campan a sus anchas, combinando la investigación tradicional con aquélla que permiten las nuevas tecnologías (ya tuvimos un anticipo de esto último en la quinta entrega de la saga).

            Y para que no pensemos (si hay quien lo hace) que Vila es un misógino irredento y un detractor a ultranza de la judicatura, o que lo es Lorenzo Silva a través de su personaje (no creo ser el único a quien intriga saber cuánto de Silva hay en su alter ego), a la presencia de mujeres mezquinas y jueces predispuestos a la prevaricación o al “escurrimiento de bulto”, la historia opone, de un lado, mujeres maravillosas -dulces y sensuales pero también fuertes y capaces, leales hasta el heroísmo y más sagaces que muchos de sus homólogos masculinos- y, de otro, jueces y juezas a los que no les tiembla el pulso a la hora de enfrentar sus terribles responsabilidades sin que ello vaya en detrimento de su entrañable humanidad.

 

SAGA BEVILACQUA Y CHAMORRO - Parte I:

http://rincondesinuhe.com/homepage/60-saga-bevilacqua-y-chamorro-parte-i

SAGA BEVILACQUA Y CHAMORRO - Parte III:

http://rincondesinuhe.com/homepage/234-saga-bevilacqua-y-chamorro-parte-iii

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